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Pirineos on Tour 2017

Autor: Alfonso Blanco Criado | 2 jun. 2017, 9:23


Parece que fue ayer cuando abandonábamos el valle de Luchon de vuelta a casa el año pasado y, casi sin darnos cuenta, ha pasado otro año más. La fecha crítica se acerca y de nuevo la grupetta afina sus armas. Atrás quedan los meses duros de invierno donde el sillón podía con el sillín y las comilonas de navidad y la buena vida nos tentaban con sus olores y sabores.

Por mucho que de cara a la galería se diga, aquí, de los que suscriben, nos gusta competir a todos, y a ninguno le gusta "perder ni a las canicas", que no es lo mismo que no aceptar la derrota a manos de los compañeros: si hay que perder, se pierde, pero si es por un centímetro mejor que por un kilómetro
 
Este año no va a ser un paseo, bueno, al fin y al cabo, ¿cuándo lo ha sido? Esto es un reto, un reto al que se suma el pique sano de disfrutar los dardos envenenados que finalmente nos dirigimos los unos a los otros.

Estoy pensando que este año me voy a hacer una camiseta con la frase de "Aquí hay patadas y pa todos", porque creo que refleja muy bien el espíritu. El que más y el que menos ha preparado el terreno:

Fernando (Lucky)... estará a otro nivel, no hay duda, otro año seguiremos mirándole desde las sombras con envidia, como con su silueta espigada y casi como si no costase, asciende por delante a un ritmo infernal las subidas que encaramos por detrás de él.

Alfonso, una vez más tirará de su hombría, gallardía o llamémoslo como queramos, porque no tiene nombre, bien regada de unos cuantos improperios que metro a metro le hacen escalar hasta el último centímetro de cada puerto, no he visto mayor pundonor (o cojo...). No hay que darle tregua en el llano, sus últimos récords personales por segmento avalan su fortaleza.

Tal vez Can, que este año "se ha acabado la sierra de Madrid" de tanto pateársela durante el invierno, pueda, con su estampa característica —pecho al viento—, hacerle sudar el maillot a Fernando. Salvo que coja la rueda equivocada y el cansancio le pase factura, será uno de los top.

Ángel habrá memorizado hasta el último porcentaje de cada uno de los kilómetros de los puertos que es posible que subamos, para después "casi" con la precisión de un GPS ir cantándole a aquellos que sigan su rueda por qué están sufriendo. Con la sincronía de un reloj estos últimos días su Strava (por si hay algún despistado por ahí, esa red social de deporte que trae de cabeza a más de un “runner” o “biker” viendo las “rutazas” que se hacen sus conocidos) marca el paso de los días en forma de "tracks", que ponen a punto sus “pernacas” y nos recuerdan al resto que la fecha está cerca.

Isma lleva acumulados este año más kilómetros que un taxi con 20 años de licencia. Ha aprendido la técnica del rebufo, la de avanzar como un grupo hasta que no puede más. En las rutas largas donde pueda recuperarse de los esfuerzos va a ser un hueso duro, solo nos salvará su dogma de "Nadie se queda atrás" que le haga bajar el ritmo para ir con los "camaradas". Aún no he conseguido dar con la tecla que le haga dispararse y fundir al resto, porque en el fondo creo que puede hacerlo.

Carlos es el nuevo fichaje, duda porque no sabe cómo de correosos podemos ser los "veteranos", pero tiene la madera para disfrutar del viaje, más acostumbrado a la montaña que a la carretera, solamente le imponen las largas horas encima del sillín. Veremos cómo lucha el "crossfitter" entre la grupetta y cuáles son sus sensaciones; en llano, como "Alonso", no decepciona.

Jose, acuñador oficial del término "hacer un Mangialomini", este año no ha subestimado a los colosos que subimos, vuelve recuperado de sus heridas, con la lucidez que dan las cicatrices que te hacen estar alerta. Habrá que ver cómo la experiencia, el entrenamiento y la ilusión de saber que la familia pronto va a crecer en número hacen que este titán encare de nuevo las montañas de Pirineos.

Roberto una vez más se ha asegurado de que la parte mecánica esté garantizada, sus ruedas nuevas de carbono, unidas a su constancia corriendo y montando tanto en carretera como en montaña, nos asegurará un nuevo quebradero de cabeza este año. Solo espero que las comidas fuera de casa, y la "sapiencia" (por no decir un año más) le pasen algo de factura, o no, porque si fuese así y hubiese opciones a apretarle las clavijas, no sería lo mismo.

Fran tirará de postureo e ingenio para aparentar que los mojitos y las cervecitas es lo que realmente cuenta, pero su perfil espigado y sus piernas, así como un Strava casi sin entradas demostrarán que hay más de lo que parece detrás.

Jorge, "el tapado", en las apuestas entre Alfonso y yo nos debatimos entre ambos, es el desconocido. Este año no hemos tenido ocasión de compartir entrenamientos, pero la memoria muscular no se pierde, en Alpes con la bici de carretera ya nos demostró que podía seguirnos y el año pasado con la de carretera ya dio un salto de calidad. Este año no será menos. Horas y horas de spinning seguro que lo avalan.

Jesús, mentiría si no dijese que es el año que más ha entrenado (uno se hace mayor y ya no se pueden hacer burradas, que luego en casa le miran mal cuando “me rompo”), que no asoma en su cara una leve sonrisa cuando ve que está mejor de lo que pensaba, o que.

Queda menos de 15 días para que los Luz-Ardiden, Soulor, Aubisque, Hautacam, Tourmalet, Troumouse y demás gigantes pirenaicos nos pongan en nuestro sitio. Habrá que defender los colores ante ellos y agradecer un año más a Autentia y a Madform sus aportaciones como patrocinadores de nuestra aventura.
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